lunes, 23 de mayo de 2011

Las dos velas




Qué lindo cuando nos sentamos, los dos juntos frente a dos velas. Deseábamos cambiar el mundo, derrocar a esta dictadura, democratizar nuestras esperanzas. Estábamos tú y yo, si, como siempre, como cualquier domingo de playa o cualquier viernes de salón. Pero esta vez tocaba plaza y al ardor de la lumbre. El cemento fue mi arena y sus voces nuestro deseo. Huelva nos pareció menos pequeña, y el sistema menos grande. Aplaudíamos los ideales, que eran suyos pero eran tan nuestros,...hubo tiempo de abrazarte, de hacer cosquillas en tus gemelos, el tiempo parecía pararse. Prefería sentarme en el suelo, poner descalzos mis pies en las lozas, los bancos de la plaza me causaban un ardor etimológico comparable con las risas de algunos que se mofan de la causa. No era 1968. Esta vez le tocaba a mi generación, a la perdida, a la aprendiz soñadora. Y allí estábamos tú y yo, sentaditos, vigilando que ni las palabras ni el viento lograra apagar nuestras dos velas.

2 comentarios:

Manu Medina dijo...

te aplaudo, y te sigo

Iván Domínguez dijo...

muchas gracias, será reciproco ;)

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